
Introducción: el documento y su importancia
Entre los papeles de la Inquisición de México conservados en el Archivo General de la Nación se encuentra una petición, recibida por el Santo Oficio en la Ciudad de México el 13 de septiembre de 1619, escrita y firmada por el capitán Rodrigo Flores Carballo, a la sazón escribano público y del cabildo de la Villa de Santiago del Saltillo, en la gobernación de la Nueva Vizcaya. La petición tiene un valor genealógico excepcional: es el único documento conocido hasta la fecha en el que Rodrigo Flores Carballo —también conocido como Rodrigo Flores de Valdés, progenitor de las familias Valdés del noreste de México— declara su propio origen y filiación. En sus líneas iniciales afirma ser natural de la villa de Cangas de Tineo (hoy Cangas del Narcea), en el Principado de Asturias, de la antigua diócesis de Oviedo, e hijo legítimo de Álvaro Flores de Valdés y de Aldonza Alfonso Carballo, ambos ya difuntos en 1619. No ha aparecido hasta ahora partida parroquial, licencia de pasajero ni probanza que sitúe su lugar de nacimiento, lo que convierte esta declaración —hecha bajo su propia firma ante el más alto tribunal de la Nueva España— en el documento ancla de toda la línea.
La petición fija además su carrera en una coyuntura crucial de la historia colonial del noreste. Flores Carballo declara que antes había servido como escribano público y de gobernación del Nuevo Reino de León, residiendo en la «ciudad de Santa Lucía» —nombre que aún se usaba para la población refundada en 1596 como Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey, junto a los ojos de agua de Santa Lucía—, y que para 1619 ocupaba el oficio de escribano de Saltillo por merced real. Cita asimismo sus servicios militares como capitán y alférez real en la reducción de la frontera chichimeca.
El fondo de la petición es una denuncia de falsificación judicial. Flores Carballo acusa a fray Juan Moreira (Morera), guardián franciscano del convento de Santa Lucía, de haber fabricado en su contra una causa al estilo inquisitorial, en venganza por una querella criminal que Flores había interpuesto en 1612 —durante el gobierno del virrey marqués de Guadalcázar— contra Mateo de Villafranca, allegado de Moreira. Describe, cláusula por cláusula, cómo fueron alterados sus propios instrumentos notariales: donde su mandamiento decía «porque así conviene al servicio de Dios nuestro señor y de su majestad», el falsario raspó el texto para que dijera «al servicio de Dios y de su Inquisición», haciendo parecer que Flores había usurpado la jurisdicción del tribunal; incluso se insertaron letras en una orden de aprehensión relativa al pecado nefando para invertir su sentido. Acompaña a la petición una hoja firmada aparte con la clave de las falsificaciones (fol. 56), y la última foja del expediente (fol. 58) conserva una denuncia sin relación con el caso, de otra mano, presentada por Juan Jerónimo de Agurto, de la Ciudad de México, el 9 de septiembre de 1619, y encuadernada con el legajo.
Aspectos destacados del documento
- Identidad y origen: «El capitán Rodrigo Flores Carballo, natural de la villa de Cangas de Tineo en el principado de las Asturias de Oviedo, hijo legítimo de Álvaro Flores de Valdés y de Aldonza Alfonso Carballo, ya difuntos» (fol. 55r). La única declaración conocida de su lugar de nacimiento y de sus padres.
- Oficios ejercidos: escribano público y del cabildo de Saltillo para 1619, «por merced del Rey nuestro señor»; antes, escribano público y de gobernación del Nuevo Reino de León en Santa Lucía (Monterrey).
- Servicios militares: capitán y alférez real en la pacificación (reducción) de los chichimecas, respaldados por comisiones y testimonios que dice haber exhibido ante el tribunal en octubre de 1617.
- El pleito de 1612: su querella criminal contra Mateo de Villafranca ante el capitán Diego Rodríguez, justicia mayor del Nuevo Reino de León, seguida «por orden de su excelencia del señor marqués de Guadalcázar» — coherente con el gobierno de Guadalcázar como virrey (18 de octubre de 1612 – 14 de marzo de 1621).
- Una anatomía detallada de la falsificación documental — raro testimonio en primera persona de cómo los instrumentos coloniales podían rasparse, entrerrenglonarse y reescribirse («metió en medio una ene y una o, que dice no comete»).
- Un retrato social de la frontera: entre los testigos impugnados hay un portugués, hombres casados con mujeres negras, un «hombre apaleado» y «naturales bárbaros» — el vocabulario de castas propio de los litigios de honor en la frontera norte.
- Su red nobiliaria: cierra invocando a los generales de su linaje — Luis Alfonso Flores, Diego Flores de Valdés y Álvaro Flores de Quiñones por línea paterna, y el «adelantado» Diego Meléndez de Valdés por la materna —, todos ellos jefes militares históricos identificables (véase la sección siguiente).
Contexto histórico: los parientes nombrados al final de la petición
Al final de su declaración (fol. 57v), Flores Carballo pide a los inquisidores que consideren «la calidad de mi persona y los nobles caballeros que ha habido en mi linaje». Los cuatro hombres que nombra no son invenciones retóricas; cada uno corresponde a un jefe militar asturiano documentado de fines del siglo XVI, y los cuatro pertenecían a la misma red emparentada de familias — Flórez, Valdés, Quiñones, Menéndez — irradiada desde el occidente de Asturias:
Luis Alfonso Flores (Flórez), «general de su majestad». Almirante y capitán general documentado de la Carrera de Indias (flotas de Tierra Firme en 1590 y de Nueva España en 1594; su flota de regreso se perdió en Cádiz en 1596 durante el saqueo inglés). De manera significativa para esta petición, la Real Academia de la Historia lo registra como natural de Cangas del Narcea —la misma villa que Flores Carballo señala como su lugar de nacimiento— y como pariente de Diego Flórez de Valdés y de Álvaro Flórez de Quiñones. Su presencia al frente de la lista constituye, por tanto, una sólida corroboración interna del origen cangués del peticionario.
El general Diego Flores de Valdés (ca. 1530–ca. 1595). Uno de los marinos asturianos de mayor rango del reinado de Felipe II: caballero de Santiago, veterano de las campañas de la Florida bajo Pedro Menéndez de Avilés, capitán general de la gran armada enviada en 1581–1584 a fortificar el estrecho de Magallanes y principal asesor naval embarcado en la Armada de 1588. Que el peticionario usara «Flores de Valdés» como apellido alterno —y lo transmitiera a sus descendientes en la Nueva Vizcaya y el Nuevo Reino de León— apunta a esta rama como el nombre de prestigio de su línea paterna.
Álvaro Flores de Quiñones (ca. 1544–ca. 1590/91). Asturiano (del concejo de Somiedo), general de la Armada de la Guarda de la Carrera de Indias desde 1582, comandante de cinco convoyes trasatlánticos y jefe de la persecución de Francis Drake por el Caribe en 1586. La Real Academia de la Historia vincula también a su familia con el círculo de Pedro Menéndez de Avilés.
«El adelantado Diego Meléndez de Valdés» (línea materna) — una discrepancia que conviene señalar. El Diego Menéndez (Meléndez) de Valdés histórico (ca. 1530–1596), pariente asturiano de Pedro Menéndez de Avilés, fue gobernador y capitán general de Puerto Rico de 1582 a 1593 y constructor de las defensas de San Juan — pero nunca ostentó el título de adelantado. El adelantamiento (de la Florida) perteneció a Pedro Menéndez de Avilés (m. 1574) y pasó a sus herederos. Flores Carballo o bien ascendió a su pariente con un título que no tuvo, o bien condensó la asociación de la familia con el Adelantado de la Florida en el pariente mejor recordado — una inflación común en la autopresentación al estilo de las probanzas, y una advertencia útil para los genealogistas: los parentescos alegados en estas peticiones se afirmaban, no se probaban, ante el tribunal. Nótese además que «Meléndez» y «Menéndez» eran grafías intercambiables en la época.
Dos comprobaciones cronológicas adicionales respaldan la fiabilidad del documento. Los cuatro jefes militares habían muerto hacia 1596, lo que es coherente con que el peticionario los invoque en 1619 como las glorias «que ha habido en mi linaje» y no como patronos vivos. Y las fechas internas —la querella de 1612 bajo el marqués de Guadalcázar (virrey desde octubre de 1612), la comparecencia de octubre de 1617 ante el secretario del tribunal y la recepción de septiembre de 1619— forman una secuencia coherente.
Criterios de edición
El texto que sigue es una edición crítica compuesta a partir de una transcripción independiente realizada por el autor, cotejada con una transcripción generada por inteligencia artificial. La presente edición moderniza la ortografía, la acentuación y la puntuación, y desarrolla las abreviaturas de forma tácita. Se mantiene el orden de las fojas del manuscrito, indicándose los cambios de foja entre corchetes (por ejemplo, [f. 1v]). Esta indicación incluye la foliación original seguida, cuando corresponda, del número de la imagen digital correspondiente en FamilySearch. El signo de interrogación entre corchetes [?] señala una lectura dudosa; los corchetes [ ] encierran texto suplido o ilegible, frecuentemente debido a roturas; y los puntos suspensivos entre corchetes […] indican una laguna no restituible por daños en el documento original. Las palabras entrerrenglonadas por el escribano se muestran entre ^acentos circunflejos^. Las firmas no se transcriben, simplemente se indican como [Firmas].
La foliación sigue el sello del AGN (55–58), indicándose la foliación antigua a tinta (52–55) en la primera mención. La petición propiamente dicha ocupa los fols. 55r–55v y continúa en los fols. 57r–57v; el fol. 56 es una hoja aparte, firmada y encuadernada en medio, que detalla las falsificaciones; el fol. 58 es la denuncia de Agurto, ajena al caso. Los versos 56v y 58v están en blanco.
TRANSCRIPCIÓN
Archivo General de la Nación (México), Instituciones Coloniales, Inquisición, vol. 322, exp. 13, fols. 52–58.
[Fol. 55r / antigua 52r] Petición del capitán Rodrigo Flores Carballo
[Al margen superior izquierdo:] Recibida en 13 de septiembre de 1619.
[Encabezado:] [Cruz] De Rodrigo Flores Carballo, escribano público de la ciudad de Santa Lucía del Nuevo Reino de León. — Muy ilustres señores:
El capitán Rodrigo Flores Carballo, natural de la villa de Cangas de Tineo en el principado de las Asturias de Oviedo, hijo legítimo de Álvaro Flores de Valdés y de Aldonza Alfonso Carballo, ya difuntos, y ahora vecino y escribano público del cabildo de esta villa de Santiago del Saltillo, de la gobernación de la Nueva Vizcaya, por merced del Rey nuestro señor: digo que habiendo tenido noticia que un fray Juan Moreira [Morera], de la orden de San Francisco, siendo guardián del convento de Santa Lucía en el Nuevo Reino de León —adonde yo a la sazón usaba asimismo oficio de escribano público y de gobernación—, había intentado, por ser como era mi cierto [?] ^enemigo^, [ca]usa contra mí, y que el castigo de ella competía a ese ^santo^ tribunal, a fin y so color de vengarse y vengar a un amigo suyo y hermano de otro religioso que tiene mucha mano en la provincia, de quien yo me había querellado criminalmente ante la real justicia de aquel reino el año pasado de doce, por haberme querido difamar y poner objeto de falsario [en el uso de (?)] mi oficio —sobre lo cual le apresé, y él fue preso, y por no usar del rigor de justicia, a ruego de gente noble me contenté con que se desdijese públicamente y por escrito ante la propia justicia—; de manera que, como dicho, propuso él hacer causa contra mí, nombrando a este por escribano de ella, examinando testigos prohibidos de serlo: los unos por ser naturales bárbaros, y los demás tachados por falsos en una residencia que al del dicho oficio de escribano público del dicho reino de León se me tomó por orden de su excelencia del señor marqués de Guadalcázar, juntamente con la demás justicia. La causa que dicen que quiso hacer el dicho fray Juan Moreira fue diciendo que cuando yo me había querellado del que queda dicho arriba, llamado
[Fol. 55v]
Mateo de Villafranca —que, como dicho, le aprendió por mi querella y su delito la dicha justicia—, dicen me levanta que esta prisión hice yo haciéndome juez de ese santo tribunal, que niego, pues pasa como queda dicho. Y entendido por mí este testimonio y maldad, como persona de obligaciones, calidad y noble de sangre y linaje, procurando aclarar esta verdad que pido y maldad del dicho religioso, por el mes de octubre del año de diecisiete pasado fui a la presencia de vuestra señoría, y por ante su secretario Juan de la Paraya metí petición haciendo relación de la poca luz que aun entonces tenía de esta causa, y para luz y camino de la verdad presenté con ella la dicha causa que de mi pedimiento se había hecho contra el dicho Villafranca, en la cual consta ser yo parte querellante, y juez el capitán Diego Rodríguez, justicia mayor del dicho Nuevo Reino de León, [y] por su comisión un Manuel de Mederos, que se quedó con la dicha mi petición. Y asimismo presenté una filiación de mi nobleza y muchas comisiones y testimonios de mis servicios en oficios honrosos, de capitán [y] alférez real en la reducción de chichimecos —que estos me fueron vueltos por vuestra señoría [y lo demás] fue dado en fiado [?]—. Y habiendo venido a esta villa, por noticia que tuvo el dicho padre y contrarios, por modo de aplacarme de que dicho no siguiera esta causa y la aclarara, procuró el dicho padre fray Juan Moreira —por orden del padre fray Juan Gómez, ministro provincial pasado, y por manos de su comisario de visitas, fray Juan Larios— ponerme la causa original que contra mí dice haber hecho en las manos, pidiéndome luego allí la rasgáramos y quemáramos, y diciéndome que contra mí no había enviado otra a ese santo tribunal y que así no tratase yo de cosa. Yo aseguré al dicho padre Larios, y como mejor pude le saqué la dicha causa original, que ahora tengo en mi poder, en la cual consta bien mi verdad y su malicia y maldad del contrario, por las razones siguientes: la primera, el no haber el dicho padre tenido orden ni comisión de vuestra señoría ni de otro ningún prelado ni párroco; lo segundo, el ser como es escribano de la dicha causa el dicho Mateo de Villafranca, de quien yo me había querellado; lo tercero, [sigue en el fol. 57r]
[Fol. 56r / antigua 53r] Memorial de las falsificaciones (hoja intercalada, firmada)
Las razones del mandamiento dicen así, adonde falsearon mi letra: «Y al alguacil mayor de esta ciudad: prended el cuerpo de fulano, porque así conviene al servicio de Dios [tachado: y de] nuestro señor y de su majestad». Aquí, adonde dice «nuestro», fue falseada mi letra y puso «de su Inquisición», de manera que dejó de mi letra adonde dice «de Dios gestad», y adonde decía «nuestro de su ma» puso «Inquisición», de manera que dice ahora la razón entera: «porque así conviene al servicio de Dios y de su Inquisicióngestad».
Y en una carta de justicia despachada para aprehender al dicho, procuró haberla, y en la cabeza del proceso de ella iba y va diciendo: «Fulano, juez, dijo que a su noticia ha venido que fulano, en grande ofensa de Dios nuestro señor, ha cometido y comete del pecado nefando». Aquí, adonde dice «ha cometido», metió en medio una ene y una o, que dice «no comete»; y adonde dice «y comete» encajó una [letra], en que dice «ni comete». Y luego todo lo demás va sucediendo, diciendo en que los naturales de este reino no tomaran mal ejemplo, y así conviene al dicho servicio de Dios nuestro señor que semejante delito no quede sin castigo. De manera que aquí bien conocida es su maldad; y, como dicho, este proceso está en mi poder para lo exhibir cada que a mí sea mandado por vuestra señoría para la averiguación de esta causa. [Validación de enmiendas] «estado» / «y» / «mi»;
[Firma y rúbrica:] Rodrigo Flores.
[Fol. 56v]
[En blanco; solo trasluz de la tinta del recto y sello del AGN.]
[Fol. 57r / antigua 54r] (continúa la petición desde el fol. 55v)
ser testigos prohibidos: los unos bárbaros, y los demás tachados por mí por falsos en la causa que queda dicha; lo cuarto, que en la dicha causa está un auto de remisión en que declara el dicho padre Moreira la remite originalmente a ese santo tribunal, y que, por si en el camino se perdiere, quede un traslado autorizado —de adonde se puede por mi parte presumir que, visto que no tenía pro[banza] [?; pasaje dudoso], sacó traslado añadiendo y falseando [?] todo lo que contra mí pareciere—. Y por otra [parte] he tenido alguna luz haberla intentado de nuevo en la ciudad de Zacatecas, adonde estaba por guardián el padre fray Cristóbal de Espinosa, hermano del dicho Mateo de Villafranca, adonde por dañarme con dádivas y testigos falsos probaría lo contrario, pues allí no pudo haber nadie que supiese ni pudiese saber del caso, pues hay de distancia cien leguas. Y lo que me quiso probar fue de que, cuando por mi querella se aprendió al dicho Villafranca, resistiéndose él a la dicha justicia, había llegado yo y dicho: «¡aquí del rey y de la reina y de la Inquisición!», que niego haber pasado tal. Y a esta causa agregó ciertos papeles que, dicho, como escribano había despachado junto con el juez ordinario, en los cuales procuró meter en algunos vacíos —y añadiendo y enmendando mis letras— las razones que van declaradas en el mismo pliego que va con esta sacadas a la letra, con lo cual es la más clara maldad del dicho padre. Y los testigos de esta información es un Diego González Prado, portugués, [y] un Alonso Pérez Guzmán, casado con una negra, y tachados por testigos falsos a mi pedimiento y sobre que salieron huyendo de aquel reino; los demás es un Álvaro Hernández y otro Diego de Huelva, el cual va tachado asimismo por hombre apaleado, y el Álvaro Hernández es hombre bajo y mal nacido; otro testigo es una negra, mujer del dicho Alonso Pérez; los demás son bárbaros. De manera que, si estos están en la causa que dicen hay contra mí, es fuerza se hayan encontrado de los que aquí tienen declarados, y si es traslado por esto se verá. Y para que semejantes delitos y maldades no queden sin castigo y mi honor quede más calificado, a mi derecho conviene querellarme, como me querello, de todos
[Fol. 57v]
los culpados. Y pido y suplico a vuestra señoría mande remitir la dicha averiguación a personas desapasionadas y que no sea fraile de la orden de San Francisco, porque, por ser el dicho padre Moreira de su orden e íntimo amigo del padre fray Lope Izquierdo, comisario de ese santo tribunal, no alcanzaré justicia; y asimismo lo es el padre fray Cristóbal de Espinosa, que tiene mucha mano y es grande amigo del dicho padre fray Lope, y como hermano del dicho Mateo de Villafranca me sigue por haberlo yo afrentado, demás de no poder [?] ser juez ni testigo por haberse desdicho del testimonio que me había levantado. En estas partes tiene el obispado de Guadalajara muy buenos vicarios y letrados, y jueces de ese santo tribunal; y [pues] vuestra señoría no permite que a nadie se haga agravio, confío alcanzar justicia y ver castigados a culpados, porque a todos los de estas partes les es muy notoria esta maldad. Y así pido justicia, y que se considere la calidad de mi persona y los nobles caballeros que ha habido en mi linaje, como ha sido Luis Alfonso Flores, general de su majestad; el general Diego Flores de Valdés; Álvaro Flores de Quiñones, por parte de mi padre; y de mi madre, el adelantado Diego Meléndez de Valdés, y otros muchos caballeros del hábito de Santiago. Y yo por mi parte he servido toda mi mocedad a su majestad en estas conquistas y armadas, como todo es muy público [y notorio]. Pido justicia.
[Validación escribanil:] Entre renglones: «enemigo»; [testado (?):] «estado», «pro»; [vale].
[Firma y rúbrica:] Rodrigo Flores Carballo.
[Fol. 58r / antigua 55r] Denuncia de Juan Jerónimo de Agurto (documento agregado, otra mano)
[Al margen superior izquierdo:] Trajo este papel el contenido hoy, nueve de septiembre de 1619, por la tarde.
[Encabezado:] Muy ilustres señores:
Llegando Juan Jerónimo de Agurto, lunes de la semana pasa[da], a vender unas sortijas de oro, salió el alguacil de allí y me llevó a la cárcel; y rogándole yo, el dicho, y un compadre suyo y su comadre —fueron tantas las veces que se lo rogaron—, que dijo la dicha su comadre que lo dejase, y dijo el dicho alguacil, Cristóbal de Benjumea, que pues quebrantaba la ley de la justicia por no haber manifestado, me llevaba a la cárcel. Dijo la comadre que pues quebrantaban algunos la ley de Dios; dijo él que los mandamientos de Dios se habían de quebrantar y no los de la justicia. Diciéndole el dicho Juan Jerónimo de Agurto que mirara lo que hablaba, que no le faltaba nada para rebelde pues tales palabras decía, y con esto me llevó a la cárcel. Y me fui, luego que salí de la cárcel, al guardián de Chalco y le conté el caso, y me dijo que diese aviso a vuestra señoría del caso; donde no, denunciaría de mí. Siendo testigos Juan Hernández Montiel y Francisca Cetín, su mujer, y Melchor López de Salcedo. Vive en el barrio de Santa María la Redonda, enfrente de las casas del padre Osorio, que pide para el Santísimo Sacramento en la iglesia mayor, y ahí vive el dicho Juan Jerónimo de Agurto.
[Firma:] Juan Jerónimo de Agurto.
Nota editorial: el declarante alterna entre la primera y la tercera persona («me llevó a la cárcel» / «el dicho Juan Jerónimo de Agurto»), rasgo común de las denuncias dictadas.
[Fol. 58v]
[En blanco; solo trasluz de la tinta del recto y sello del AGN.]
Notas sobre lecturas dudosas
- Fol. 55r: la frase anterior al entrerrenglonado «enemigo» presenta un ductus dañado; «mi cierto enemigo» es conjetural.
- Fol. 57r: la cláusula posterior a «no tenía pro-» queda sin resolver; son posibles «probanza» y otras terminaciones, así como «añadiendo hojas falsas» en lugar de «añadiendo y falseando».
- Apellido del fraile: los trazos admiten «Morera» y «Moreira»; se conservan ambas formas en la primera mención.
Fuente archivística y obras consultadas
Archivo General de la Nación (México), Instituciones Coloniales, Inquisición 61, vol. 322, exp. 13, fols. 52–58 (foliación sellada 55–58). Descripción según la ficha catalográfica del Repositorio Documental Digital del AGN — fondo: Inquisición; unidad de instalación: Volumen 322; expediente: 13; nivel de descripción: unidad documental compuesta; volumen de la unidad de descripción: fojas 55–58v; fechas: 1619; lugar de expedición: Nuevo León; alcance y contenido: «Carta de Rodrigo Flores Carballo sincerándose de los cargos que le hacen»; soporte: papel. Imágenes digitalizadas: https://repositorio.agn.gob.mx/arbol-jerarquico?id=32f0685b-fc28-4f75-95b8-84cfdbeadb9a (consultado el 6 de julio de 2026).
- Real Academia de la Historia, Diccionario Biográfico electrónico: «Luis Alfonso Flórez» (https://historia-hispanica.rah.es/biografias/1165-luis-alfonso-florez); «Álvaro Flórez de Quiñones» (https://historia-hispanica.rah.es/biografias/17693-alvaro-florez-de-quinones); «Diego Menéndez de Valdés» (https://historia-hispanica.rah.es/biografias/30232-diego-menendez-de-valdes).
- González Alonso, Nuria, «Diego Flores de Valdés y la expedición al estrecho de Magallanes en el año 1581», Anales del Museo de América XXII (2014), 152–161. https://www.cultura.gob.es/museodeamerica/eu/dam/jcr:b7d12715-99da-43b5-a4c0-168d0577c761/anales-del-museo-de-america-xxii-2014-152-161.pdf
- Portal de Archivos Españoles (PARES), autoridad «Flores de Valdés, Diego (ca. 1530–ca. 1595)»; Archivo General de Indias, Consulados 836 (flota del general Luis Alfonso Flores perdida en Cádiz, 1596).
- Sobre el virrey: «Diego Fernández de Córdoba, I marqués de Guadalcázar», virrey de la Nueva España del 18 de octubre de 1612 al 14 de marzo de 1621.
- Murga Sanz, Vicente / estudios sobre el gobierno de Puerto Rico bajo Diego Menéndez de Valdés (1582–1593), UNED y Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña.
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