Sobre la relación entre los Cuéllar y Lizárraras y los Vargas Machuca

La identidad del “sobrino” Pedro de Vargas Machuca

 (Saltillo y San Luis Potosí, siglo XVII)

Resumen

En su testamento de 1674, Bartolomé de Cuéllar y Lizárraras llama “sobrino” a Pedro de Vargas Machuca sin explicar el vínculo. Mediante el análisis correlacionado de registros sacramentales de San Luis Potosí, testamentos y protocolos notariales de Saltillo, este artículo demuestra que el parentesco era político: la esposa de Vargas Machuca, María Crespo de Cuéllar, era hija de Alonso Martín Crespo y de Juana de Lizárraras y Cuéllar, hermana del testador. El caso ilustra la resolución de un problema de parentesco mediante evidencia indirecta.

I. El problema

Bartolomé de Cuéllar y Lizárraras, vecino de la jurisdicción de Saltillo, otorgó testamento el 19 de febrero de 1674 en la hacienda de San Juan Bautista de la villa de Santiago del Saltillo, gobernación de la Nueva Vizcaya. Entre sus deudas menciona a un cierto Pedro de Vargas Machuca, a quien denomina expresamente “mi sobrino” [1] (figura 1). El documento no explica la naturaleza del vínculo. ¿Cómo era Pedro sobrino de Bartolomé? Ningún registro directo conocido establece la filiación de Pedro de Vargas Machuca ni la de su esposa; la respuesta debe construirse, por tanto, a partir de evidencia indirecta.

Figura 1. Fragmento del testamento de Bartolomé de Cuéllar Lizárraras (1674), AMS, T, c 2, e 10.

Transcripción:

“Y también declaro que le debo a Pedro de Vargas Machuca mi sobrino un mil quinientos noventa y cinco pesos de ajuste [y] liquidación de cuentas de avío que me dio de su tienda para dicho mi molino de fundición de esta hacienda, de que le hice vale.”

Continue reading “Sobre la relación entre los Cuéllar y Lizárraras y los Vargas Machuca”

El testamento de Bartolomé de Cuéllar y Lizárraras

Villa de del Saltillo, Nueva Vizcaya, 19 de febrero de 1674

In Memoriam: Un extracto de este testamento fue publicado por primera vez por el Ing. Guillermo Garmendia Leal en 1995 en su libro titulado Origen de los Fundadores de Texas, Nuevo México, Coahuila y Nuevo León. Saltillo Tomo II. Que su recuerdo sea una bendición. 

INTRODUCCIÓN

El 19 de febrero de 1674, en la hacienda de San Juan Bautista, de los herederos de Juan Martínez Guajardo, jurisdicción de la villa de Santiago del Saltillo, gobernación de la Nueva Vizcaya, el alférez Bartolomé de Cuéllar y Lizárraras, enfermo en cama, dictó su testamento ante el alcalde mayor Francisco de Elizondo, justicia mayor y capitán a guerra, quien actuó como juez receptor «por no haber escribano público ni real en cincuenta leguas» — testimonio elocuente del aislamiento de la frontera norte novohispana. 

La importancia de este documento para la genealogía del noreste de México difícilmente puede exagerarse: es el único registro conocido que declara el origen de Bartolomé de Cuéllar y Lizárraras, progenitor de los Cuéllar del noreste de México. En él, el testador se dice «natural de la villa de Salamanca de la Nueva España» — la Salamanca del Bajío guanajuatense — e «hijo legítimo de Antonio de Lizárraras y de doña Ana de Cuéllar, difuntos», con lo que queda establecida, de su propia voz, la filiación y la patria chica del fundador del linaje. Sus descendientes se extendieron desde Saltillo por Coahuila, Nuevo León y, con el tiempo, Texas.

El valor genealógico del texto no se agota ahí. Bartolomé declara su matrimonio con María Guajardo, hija de Juan Martínez Guajardo, y nombra como herederos legítimos a sus ocho hijos: Ana, Miguel, María Juana, Sebastiana, Melchora, Clara, Tomás y Ascencio de Cuéllar. Declara asimismo haber casado a su hija Ana con Juan de Arizpe — enlace del que descienden los Arizpe saltillenses —, y menciona a su cuñada Isabel Flores, a su concuño Antonio Cortinas, a su sobrino Pedro de Vargas Machuca y a su primo el regidor Nicolás de Lizárraras, morador del Valle de Santiago. 

El testamento retrata además, con detalle poco común, la economía de la frontera saltillense del siglo XVII: una fundición hidráulica con dos chimeneas — una de fundición y otra de afinación — levantada en la hacienda dotal de Nuestra Señora de Guadalupe; barras de mina en la de San Francisco Javier de los Muertos; una hacienda de fundición despoblada y la mina de Santa Cruz en Coahuila; ganado mayor y menor; nueve caballerías de tierra heredadas en el Valle de Santiago; y una red de deudas y créditos pagaderos en pesos, plomo, carbón, maíz y cera que vincula a buena parte del vecindario de la villa.

El expediente está trunco: el texto se interrumpe bruscamente tras la relación de deudas, sin las cláusulas de albaceazgo, la institución formal de herederos, los testigos ni las firmas. Así lo advirtió ya una mano antigua que anotó al margen de la última foja: «testamento diminuto». Lo que sobrevive, sin embargo, basta para hacer de esta pieza una de las fuentes fundacionales de la genealogía coahuilense.

Continue reading “El testamento de Bartolomé de Cuéllar y Lizárraras”

Carta de Rodrigo Flores Carballo sincerándose de los cargos que le hacen

Introducción: el documento y su importancia

Entre los papeles de la Inquisición de México conservados en el Archivo General de la Nación se encuentra una petición, recibida por el Santo Oficio en la Ciudad de México el 13 de septiembre de 1619, escrita y firmada por el capitán Rodrigo Flores Carballo, a la sazón escribano público y del cabildo de la Villa de Santiago del Saltillo, en la gobernación de la Nueva Vizcaya. La petición tiene un valor genealógico excepcional: es el único documento conocido hasta la fecha en el que Rodrigo Flores Carballo —también conocido como Rodrigo Flores de Valdés, progenitor de las familias Valdés del noreste de México— declara su propio origen y filiación. En sus líneas iniciales afirma ser natural de la villa de Cangas de Tineo (hoy Cangas del Narcea), en el Principado de Asturias, de la antigua diócesis de Oviedo, e hijo legítimo de Álvaro Flores de Valdés y de Aldonza Alfonso Carballo, ambos ya difuntos en 1619. No ha aparecido hasta ahora partida parroquial, licencia de pasajero ni probanza que sitúe su lugar de nacimiento, lo que convierte esta declaración —hecha bajo su propia firma ante el más alto tribunal de la Nueva España— en el documento ancla de toda la línea.

La petición fija además su carrera en una coyuntura crucial de la historia colonial del noreste. Flores Carballo declara que antes había servido como escribano público y de gobernación del Nuevo Reino de León, residiendo en la «ciudad de Santa Lucía» —nombre que aún se usaba para la población refundada en 1596 como Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey, junto a los ojos de agua de Santa Lucía—, y que para 1619 ocupaba el oficio de escribano de Saltillo por merced real. Cita asimismo sus servicios militares como capitán y alférez real en la reducción de la frontera chichimeca.

El fondo de la petición es una denuncia de falsificación judicial. Flores Carballo acusa a fray Juan Moreira (Morera), guardián franciscano del convento de Santa Lucía, de haber fabricado en su contra una causa al estilo inquisitorial, en venganza por una querella criminal que Flores había interpuesto en 1612 —durante el gobierno del virrey marqués de Guadalcázar— contra Mateo de Villafranca, allegado de Moreira. Describe, cláusula por cláusula, cómo fueron alterados sus propios instrumentos notariales: donde su mandamiento decía «porque así conviene al servicio de Dios nuestro señor y de su majestad», el falsario raspó el texto para que dijera «al servicio de Dios y de su Inquisición», haciendo parecer que Flores había usurpado la jurisdicción del tribunal; incluso se insertaron letras en una orden de aprehensión relativa al pecado nefando para invertir su sentido. Acompaña a la petición una hoja firmada aparte con la clave de las falsificaciones (fol. 56), y la última foja del expediente (fol. 58) conserva una denuncia sin relación con el caso, de otra mano, presentada por Juan Jerónimo de Agurto, de la Ciudad de México, el 9 de septiembre de 1619, y encuadernada con el legajo.

Continue reading “Carta de Rodrigo Flores Carballo sincerándose de los cargos que le hacen”